"Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación."
Como bien me enseñaron mis profesores de cómic, una buena historia no es aquella que proporciona todas las respuestas a las preguntas que formula, sino la que plantea las reglas del juego y otorga al espectador el poder de responder a dichas cuestiones él mismo.
V de Vendetta es una historia sobre terrorismo, política y esperanza. Atrapa al espectador desde el primer momento en una vorágine de sucesos que acontecen en un futuro próximo, en una Inglaterra con gobierno totalitario. En un momento en el que todo es represión, aparece un personaje oscuro, V (Hugo Weaving), que dice buscar la salvación del pueblo, pero que, a la vez, busca su propia venganza personal. V se encuentra con Evey (Natalie Portman), una huérfana de padres activistas que acabará siendo parte de su vida, y, a la vez, de su Vendetta.
Lo sorprendente de V de Vendetta no es realmente su polémico enfoque, sino el hecho de que sea capaz de jugar con los sentimientos del observador de la forma en que lo hace. V no sólo enamora a Evey, nos enamora a todos con su cálida voz y su idealismo a prueba de bala.
Y qué voz. A nivel interpretativo la película no puede estar más acertada. Es increíble cómo puede calar tanto un personaje que durante toda la película lleva una máscara rígida puesta, ya que, de hecho, el contacto visual es muy importante para un actor, es la forma más evidente que tiene de contacto con el público. Esa herramienta la explota a la perfección una Natalie Portman mucho más madura, que inició en Closer una nueva etapa en una trayectoria que promete ser realmente brillante. Qué decir de la interpretación de esta mujer que no se haya dicho ya tantas veces... Es enternecedora, es genial y encima le queda como a nadie raparse al cero.
Tienen ante ustedes una de esas películas que no deja a nadie indiferente. Remueve las entrañas, tiene un reparto excelente y un guión brillante (aunque esto último no sea cualidad propiamente de la película), así que no tengo más remedio que ponerle un 9,5.

Como bien me enseñaron mis profesores de cómic, una buena historia no es aquella que proporciona todas las respuestas a las preguntas que formula, sino la que plantea las reglas del juego y otorga al espectador el poder de responder a dichas cuestiones él mismo.
V de Vendetta es una historia sobre terrorismo, política y esperanza. Atrapa al espectador desde el primer momento en una vorágine de sucesos que acontecen en un futuro próximo, en una Inglaterra con gobierno totalitario. En un momento en el que todo es represión, aparece un personaje oscuro, V (Hugo Weaving), que dice buscar la salvación del pueblo, pero que, a la vez, busca su propia venganza personal. V se encuentra con Evey (Natalie Portman), una huérfana de padres activistas que acabará siendo parte de su vida, y, a la vez, de su Vendetta.
Lo sorprendente de V de Vendetta no es realmente su polémico enfoque, sino el hecho de que sea capaz de jugar con los sentimientos del observador de la forma en que lo hace. V no sólo enamora a Evey, nos enamora a todos con su cálida voz y su idealismo a prueba de bala.
Y qué voz. A nivel interpretativo la película no puede estar más acertada. Es increíble cómo puede calar tanto un personaje que durante toda la película lleva una máscara rígida puesta, ya que, de hecho, el contacto visual es muy importante para un actor, es la forma más evidente que tiene de contacto con el público. Esa herramienta la explota a la perfección una Natalie Portman mucho más madura, que inició en Closer una nueva etapa en una trayectoria que promete ser realmente brillante. Qué decir de la interpretación de esta mujer que no se haya dicho ya tantas veces... Es enternecedora, es genial y encima le queda como a nadie raparse al cero.
Tienen ante ustedes una de esas películas que no deja a nadie indiferente. Remueve las entrañas, tiene un reparto excelente y un guión brillante (aunque esto último no sea cualidad propiamente de la película), así que no tengo más remedio que ponerle un 9,5.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada